La resiliencia urbana es un concepto de moda, especialmente durante la crisis del Coronavirus que estamos viviendo. La preparación de las ciudades frente a situaciones críticas e imprevistas es clave para minimizar las consecuencias de estas. Terrassa es una ciudad puntera en la resiliencia urbana, a pesar de que queda mucho trabajo por hacer, la reacción durante estos meses de crisis complementará la experiencia y servirá para estar más preparados de cara futuros imprevistos.

Durante el ciclo de webinars realizados durante el confinamiento de la Red Innpulso, Albert Marín, responsable del proyecto Smart City, hizo una breve presentación del proyecto Terrassa Preparada y Resiliente, proyecto transversal entre los equipos municipales de Tecnología y Protección Civil para preparar la ciudad delante de incidentes y situaciones de emergencia.

La crisis del Coronavirus no es la primera gran emergencia que ha vivió la ciudad. Las tristemente célebres riadas del 1962 o el temporal de viento del 2014 son dos precedentes claros de situaciones sobrevenidas que han obligado a la ciudad reaccionar.

Hay decenas de ejemplos: des de la peste negra que arrasó Siena en el siglo XIV hasta casos más recientes, como el Blackout del noroeste de los Estados Unidos y parte de Canadá en el 2003 o los apagones de Barcelona en el verano de 2007. Todos estos tienen una cosa en común: que las administraciones han puesto en marcha políticas de resiliencia urbana para tener una mayor preparación delante de las siguientes situaciones críticas.

Con esto, queda claro la importancia de tener una preparación para, delante de crisis como la que nos ha tocado vivir durante estos meses, intentar evitar un gran impacto, tanto por parte de las herramientas y soluciones que puede disponer la ciudadanía hasta una organización municipal con capacidad para tomar las mejores decisiones y desarrollar propuestas de mejora.

Es en este contexto que en los últimos años se ha impulsado el proyecto Terrassa Preparada y Resiliente, para que la red de servicios interconectados e interdependientes que integra la ciudad se vean lo menos afectados posibles.

Como es evidente, aunque el impacto del Coronavirus ha cogido a todo el mundo por sorpresa, las primeras estructuras y, sobre todo, el compromiso de toda la organización ha permitido que la respuesta municipal fuese un poco más ágil.

 

Un proyecto en construcción

Las primeras fases del proyecto han sido el estudio inicial, con unos talleres y un proceso participativo que ha permitido hacer un primer análisis del estado actual de 28 servicios y de cómo pueden verse afectados por diferentes situaciones. Esto ha permitido identificar 47 proyectos de mejora, de los cuales algunos ya están comenzándose a aplicar.

Otra de las grandes acciones ha sido una encuesta, con una participación de 439 personas, que ha revelado que la mayoría de la población ha escuchado hablar de la resiliencia, pero no conocía como se aplicaba este concepto en las ciudades.

Los resultados de la encuesta, la cual se puede consultar aquí, han revelado también que los riesgos que la ciudadanía más teme son las inundaciones – como las de 1962- seguidas de la contaminación del aire y los incendios forestales, que también han afectado a Terrassa y sus alrededores. Para hacernos una idea de la excepcionalidad de la situación actual, solo una persona consideró las pandemias como un riesgo a tener en cuenta.

Por otra parte, los sectores más potencialmente vulnerables se consideran el sector sanitario, el social, el de medio ambiente y el de la movilidad; mientras que los que se consideran que responden mejor son, de nuevo, el sector sanitario y el de emergencias. Una respuesta que también se ha demostrado en este inicio 2020.

Con todo esto, quedan definidos unos objetivos: uno de los más importantes es que hace falta que la ciudadanía entienda cómo funciona la administración y sea una parte activa de esta resiliencia urbana.

A lo largo de este 2020, se trabajará para elaborar y aprobar el plan director de la Resiliencia urbana y a partir de aquí, comenzar a impulsar las medidas que se contemplen, de la mano del Proyecto de Edificios Inteligentes – iEdificios integrándolo todo junto en la estrategia tecnológica la ciudad.

El Coronavirus ha traído un cambio de paradigma al mundo que no esperábamos. Terrassa ha demostrado que puede estar bien preparado y reaccionar rápidamente en situaciones críticas, y la experiencia de estos meses se sumara a todo el trabajo realizado hasta ahora.

En definitiva, de una situación dura y triste como la que nos ha afectado, hemos de extraer la parte más positiva que nos permita mejorar nuestra preparación, y más en un nuevo escenario donde, muy probablemente, los ayuntamientos y los municipios tendrán un papel fundamental en la toma de decisiones y en la proximidad con la ciudadanía y el resto de los actores sociales.

Una de las diapositivas utilizadas durante el webinar sobe “La resiliencia urbana, clave del futuro de las ciudades” el pasado 30 de abril del 2020. Para más información, consultad la pagina EVENTOS – Red Innpulso.

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