Hoy en día estamos acostumbrados a conectar los auriculares a nuestro teléfono móvil mediante Bluetooth, activar la alarma del despertador físico mediante nuestro móvil o incluso a ir al gimnasio y conectar nuestra cuenta de Netflix en el móvil con la cuenta de la elíptica y así poder mirar un capítulo de una serie mientras hacemos ejercicio. ¿Pero sabías que esto se conoce como internet de las cosas?

Hace falta tener presente que la idea de los objetos interconectados no es nueva de esta época. Su origen se sitúa a finales del siglo XIX, concretamente en 1874, con el primer experimento de telemetría que se tiene constancia en la historia: científicos franceses instalaron dispositivos para captar información meteorológica y medir el volumen de nieve del Mont Blanc (pico más elevado de los Alpes Franceses) y transmitir la información mediante ondas cortas de radio a París. Si avanzamos un poco más en el tiempo, ya en el siglo XX, diferentes países como por ejemplo Rusia o Estados Unidos, favorecieron el crecimiento de la telemetría mediante las tecnologías de la comunicación. Puede llamar la atención que hay una relación directa entre la evolución de la telemetría y la evolución de la comunicación, pero ¿qué es la telemetría y como se relaciona con el Internet de las cosas?

Entendemos la telemetría como la tecnología que permite la medición remota de magnitudes físicas y el posterior envío de la información medida hacia un operador; mientras que la idea de poder conectar objetos y que estos fueran inteligentes es lo que se conoce comointernet de las cosas” (abreviado como IoT por su nombre en inglés Internet Of Things). Estos conceptos ya se plasmaron en los pensamientos y escritos científicos de Nikola Tesla o Alan Turing en el siglo XX, pero no fue hasta 1999 cuando Kevin Ashton utilizo por primera vez este término. Pero, ¿qué impulsó su desarrollo y su posterior aplicación en la vida diaria? Para entenderlo, tenemos que hacer un poco de memoria de cómo ha cambiado nuestra vida a medida que ha evolucionado internet.

La evolución de Internet se puede dividir, a grandes rasgos, en cuatro fases (Hanes et al., 2017)(Fig. 1):

  • 1ª FASE: acceso a los contenidos. Objetivos como la creación del protocolo de conexión a internet (TCP/IP) y el nacimiento del World Wide Web (www) permitieron que las personas pudieran acceder al mundo digital.
  • 2ª FASE: creación de los servicios (web 2.0). A medida que las conexiones evolucionaron, permitieron una mejor velocidad de internet y se empezó a desarrollar una infraestructura de negocio digital creando una economía en red. Las empresas empezaron a desarrollarse en el mundo digital y ofrecían sus productos para comprarlos en internet.
  • 3ª FASE: conexión entre personas (web 3.0). Esta fase consiste en la interacción de las personas con el mundo digital y, no solo con la explosión de las redes sociales (Facebook, Twitter, Instagram…), sino con las posibilidades que ofrece internet para mejorar el trabajo y la experiencia del usuario con la creación de servicios en la nube. En esta fase empiezan a tener protagonismo las redes móviles.
  • 4ª FASE (momento actual). Consiste en la conexión de los objetos mediante internet, llamado también como Internet de las cosas (IoT) y está asociado con las redes de telecomunicación inalámbricas. La importancia en esta fase es que, por primera vez, la comunicación que hay es de máquina a máquina.

Figura 1. Evolución de Internet y el impacto comercial y social asociado. Fuente: imagen modificada de Hanes et al., 2017.

Como hemos podido ver, y vivir si hemos tenido la oportunidad, en pocos años internet a cambiado a una velocidad elevada y la sociedad no se ha quedado al margen de este cambio. Actualmente se encuentra inmersa en una nueva revolución tecnológica y no se puede hacer nada para pararla; hemos de aprovechar este momento al máximo y velar que se utilice de forma lógica, ética y responsable.

Llegados a este punto, podemos preguntarnos qué nos ofrecerá el internet de las cosas (IoT) a la sociedad y hacia dónde vamos. Pues bien, el objetivo de la IoT es conectar lo que no está conectado con el objetivo de generar nuevas funcionalidades y nuevos servicios orientados a mejorar la calidad de vida de las personas. Dicho de una manera más sencilla, trata de conectar objetos físicos utilizando internet.

Esta tecnología está muy verde en el ámbito doméstico, pero ya hay empresas como Apple y Google que empiezan a crear productos con el objetivo de conectar los electrodomésticos de casa entre ellos, como por ejemplo Home Kit y Android@Home. En cambio, en el sector privado es donde se puede observar que su uso está aumentado, como por ejemplo en la industria (donde la propia maquinaria se encarga de controlar los procesos de producción o hay sensores de temperatura para minimizar el riesgo de incendio); en el control de la infraestructura urbana (semáforos, puentes y cámaras,…); control ambiental (mediante la monitorización de la calidad ambiental, terremotos, meteorología,…); ámbito de la salud (monitorización de pacientes, calidad del aire interno,…), etc. Aunque parezca ciencia ficción, en casi todos los sectores comerciales, en la industria y en el transporte, se están utilizando aplicaciones de internet de las cosas y será cuestión de tiempo que se empiece a utilizar de manera extendida en nuestros hogares.

El Ayuntamiento de Terrassa aplica des de hace años acciones y políticas que configuran una “Ciudad inteligente” en el ámbito de la tecnología, energía, medio ambiente y movilidad, aun así hace un paso hacia delante y, en el Plan director Smart City Terrassa 2015-2020 establece tres grandes objetivos (Fig.2):

  • Establecer un marco de referencia para definir el concepto de Smart City
  • Definir la misión y visión propias de Terrassa como ciudad inteligente
  • Determinar los objetivos estratégicos dentro de los diferentes ámbitos de actuación y proyectos en curso

Figura 2. Objetivos del Plan Director Smart City o ciudad inteligente de Terrassa. Fuente: imagen modificada de Ayuntamiento de Terrassa, Plan director Smat City.

Actualmente Terrassa tiene 3 grandes proyectos relacionados con el Internet de las cosas, los cuales también están relacionados entre ellos: 1) Terrassa energía Inteligente (TEI), 2)Edificios Inteligentes – iEdificios y 3) Resiliencia Urbana.

En futuros artículos hablaremos de cada uno de ellos y explicaremos en que consisten, estructura que tienen y la evolución de su implementación en nuestra ciudad. Aún así, puedes entrar en las webs que facilitamos en este artículo o entrar en el portal de Terrassa Participa, donde hablamos de los proyectos Edificios inteligentes – iEdificios y el de Resiliencia Urbana.

 

Referencias bibliográficas:  

 

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Categorías: SmartCity

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